La otoplastia es una de las pocas cirugías que se pueden realizar en niños desde 10 años hasta adultos. Es una intervención para corregir las conocidas orejas de ”soplillo”, deformidades o el tamaño para conseguir dejar las orejas con armonía con el resto del cuerpo.

La oreja es una de las partes del cuerpo extremadamente peculiar ya que generalmente no suele destacar si no es para afear.
Sin embargo, muchos niños y adultos sufren con tener las orejas despegadas, el lóbulo colgado, asimétricas, o alguna deformidad. Nuestra clínica puede hacer que la oreja contribuya sutilmente a la armonía del rostro.

Y para conseguir aquello que se desea, debemos cuidar las proporciones, la  forma, su posición y sus ángulos con la cabeza. Es decir, hacemos que intervenga en la belleza del rostro aunque por sí misma pase desapercibida.

Es aconsejable que los padres estén pendientes del comportamiento del niño hacia sus orejas y no deben presionarlo para realizarse dicha cirugía, el niño debe ser el que decida si quiere operarse, obviamente con el consentimiento de los padres. También insistir que la cirugía esta diseñada para mejorar el aspecto de las orejas, no para la perfección de ellas.

La cirugía se realiza de forma ambulatoria mediante anestesia local y/o relajación. El post operatorio es muy sencillo. El mismo día se vuelve a la vida normal, se dejan unos ”cigarrillos” detrás de las orejas para que haga compresión y reduzca la inflamación y los hematomas y para evitar tener que llevar un vendaje. Tras unos 15 días se quitan los puntos.

 

 

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